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Mítico hostelero de Rivas
Hace cerca de tres décadas este hostelero abrió uno de los primeros negocios de restauración en la urbanización de Covibar en Rivas Vaciamadrid: El Al-Ándalus. Un restaurante que ha pasado ya a la memoria colectiva de los vecinos y al que sucedió su nuevo restaurante, Las Navas, que tras cambiar de ubicación, lleva diez años en el polígono industrial de Santa Ana. En kallejeo hemos querido charlar con este dinosaurio de la hostelería, y vecino de Rivas desde el 86, para conocer sus impresiones sobre el estado del sector en la actualidad.
Son más de 20 años en la hostelería, ¿Cómo ha evolucionado la restauración en este tiempo?
Ví la hostelería maravillosa de aquellos años cuando empezamos, que daba gusto trabajar, y la de ahora la veo penosa, está fatal. Por lo menos en Rivas, yo no sé en otros lugares.
¿En qué sentido ves las cosas tan mal?
Aparte de la crisis, cada vez abren más y más bares. Hay muchísima competencia.
¿Recuerdas con nostalgia tus principios en Rivas?
Yo lo recuerdo con un cariño especial. Yo ví crecer Rivas y le he aportado mucho, al igual que Rivas me ha aportado mucho a mi. Yo puse mi granito de arena y en todo lo que he montado los vecinos nunca me han fallado.
¿Cuál es el secreto para fidelizar al cliente?
La amistad que les das, que cuando vengan a tu casa se sientan tan cómodos como en la suya. Nunca pongas pegas a nada. Creo que el éxito es eso: estar contentos los dos, el cliente y el hostelero.
"Antes empezabas con trece años y
tenías la ilusión de aprender un oficio,
ahora la gente solo trabaja por dinero
¿Qué te ha enseñado la hostelería?
A mí muchísimas cosas. He aprendido mucho, antes más que ahora. En estos momentos, no me enseña nada, la hostelería se ha pasado. Ya no hay camareros ni hay cocineros, y todo eso ha generado una mala hostelería. Ya no se sirve como antes, los trabajadores no tienen vocación.
¿Se ha perdido la profesión?
La gente viene a trabajar por dinero, no porque le guste. Antes entrabas con trece años y disfrutabas aprendiendo. Decías: mi oficio es ser camarero, y se te llenaba la boca al decirlo, ahora la gente no tiene vocación.
¿Qué le aconsejaría a un joven que quiera montar un restaurante?
Primero, que cambie de profesión. Y si le gusta mucho que abra un negocio pequeño con siete u ocho mesas, lo más pequeño posible, que lo pueda dominar él, que le deje tiempo para la cocina y donde los clientes más que clientes sean sus amigos.
De todas las decisiones que has tomado en estos años, ¿te arrepientes de alguna?
Tal vez, haber montado un restaurante tan grande como éste a mi edad. Igual debería haber abierto una cosa un poco más tranquila que este monstruo.
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